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Un plan secreto del régimen cubano para el paso al Estado de Guerra incluye usar a los presos. Por Lucía Alfonso Mirabal. Diario de Cuba.

Un plan secreto del régimen cubano para el paso al Estado de Guerra incluye usar a los presos
Por Lucía Alfonso Mirabal
23 de enero de 2026



Asistentes a reuniones de Consejos de Defensa confirman a DIARIO DE CUBA que el plan incluye directrices sobre los presos políticos y que el régimen considera el momento 'de seriedad extrema'.

Los "planes y medidas del paso al Estado de Guerra" aprobados por el Consejo de Defensa Nacional de Cuba el sábado 17 de enero incluyeron la puntualización estratégica de un plan secreto llamado "Baraguá", que contiene, entre otros aspectos, indicaciones sobre cómo proceder con los presos políticos y comunes.

Lo anterior fue confirmado a DIARIO DE CUBA por una diputada a la Asamblea Nacional del Poder Popular y una jueza que asistieron a reuniones de los Consejos de Defensa provinciales y municipales que se han estado desarrollando en toda la Isla.

Las dos funcionarias aclaran que no se ha decretado el Estado de Guerra en Cuba. Pero señalan que la reciente aprobación de planes y medidas tampoco es algo "rutinario, sino un acto real de preparación ante una amenaza concreta".

Los cuadros de dirección del régimen cubano han hablado de "la seriedad extrema" del momento en reuniones con los subordinados, destacando las tensiones diplomáticas con Estados Unidos y las amenazas del presidente Donald Trump.

De hecho, aunque la puntualización de estos planes se realiza cada año de forma protocolar —sin que medie amenaza externa real—, en esta ocasión se adelantó respecto al cronograma previsto.

El plan de principales actividades, que fijaría una fecha más lejana para este proceso, debía aprobarse antes de marzo. Sin embargo, desde finales de 2025 y, sobre todo, desde el 3 enero —fecha en que militares estadounidenses capturaron a Nicolás Maduro en una operación en Caracas— se ejecutan acciones excepcionales, debido a un debate interno en la alta dirección del país sobre cómo responder ante una posible acción militar selectiva de Estados Unidos.

Aunque una invasión a gran escala se considera poco probable, no se descarta del todo, y se han ordenado medidas para escenarios de resistencia urbana y retirada hacia zonas rurales o montañosas de difícil acceso.

Pero lo que las autoridades cubanas sí temen son ataques aéreos selectivos, contra puntos estratégicos e instituciones militares.

El Plan Baraguá, que es secreto como el resto de lo que presenta cada Grupo de Trabajo y fue elaborado por el Ministerio del Interior (MININT) en coordinación con la Fiscalía General de la República, contiene directrices orientadas a limitar cualquier posibilidad de libertad para los presos políticos, al menos en un primer momento.

Se prevé su concentración, aislamiento y neutralización, y que, ante un eventual escenario de diálogo para el fin de hostilidades, puedan ser usados como especie de rehenes.

Pero, a la vez que orienta el aislamiento de los encarcelados por motivos políticos, el plan prevé excarcelaciones y movilizaciones militares excepcionales de reclusos comunes, si así lo exige la estrategia de defensa. Estos presos no deben estar cumpliendo condena por delitos como el asesinato o la violación y no deben ser reos a los que el régimen vea como "riesgos para la seguridad nacional", o sea, como desafectos o potenciales autores de más delitos en momentos en que debe preservarse el orden interior.

Las mujeres excarceladas irían a refugios si son madres o tienen personas a su cargo, así como incapacidad para ser movilizadas. Los hombres en edad militar ocuparían puestos en las milicias de tropas territoriales u otros frentes, según los entrenamientos recibidos en ejercicios previos y el servicio militar obligatorio.

En este contexto, los grupos paramilitares cubanos denominados Brigadas de Respuesta Rápida deben ser activados y entrenados, así como recibir instrucciones de "tolerancia cero" frente a la subversión interna.

Los disidentes que se encuentren en libertad en el momento serán detenidos inmediatamente. La propaganda enemiga y el delito de sabotaje se castigarán con urgencia y penas muy severas, entre ellas la pena de muerte.

Los tribunales y las fiscalías deberán coordinar con el MININT el paso a la jurisdicción única militar, interrumpir tareas, las ordinarias no prioritarias y organizar la evacuación de personal y documentación sensible.

Pero en la práctica, pese a todas las reuniones de los Consejos de Defensa a nivel provincial y municipal, y de la existencia en Cuba de planes elaborados previamente, existe una alarmante falta de coordinación, afirman la diputada y la magistrada.

"Si la guerra viniera ahora, no podemos hacer frente; los heridos morirán por falta de insumos y los demás, por inanición ante la falta de reservas de alimentos. La población civil la pasará negra, no así las tropas militares. Esa es la triste realidad", dicen.

Un gran parte de las plantillas para tiempo de guerra están incompletas o son ficticias. Falta coordinación real entre los planes nacionales, locales e interdisciplinarias o grupos de trabajo. Además, hay un desconocimiento generalizado sobre procedimientos logísticos básicos, como localización de armas, puntos de reunión, y abastecimiento de alimentos o insumos médicos y centros de evacuación en variantes distintas.

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