Jorge Piñón: Cuba necesita reestructurar su modelo monopolístico de la cadena de valor petrolera. Por José Luis Reyes. Diario de Cuba.
Jorge Piñón: 'Cuba necesita reestructurar su modelo monopolístico de la cadena de valor petrolera'
Por José Luis Reyes
2 de abril de 2026

Cola en una gasolinera de La Habana en enero de 2026. Diario de Cuba
La Isla debe transitar hacia un acceso abierto al sistema de distribución y comercialización de combustibles.
Una solución a la crisis de suministro de hidrocarburos que sufre Cuba, y que afecta el desempeño económico del país y su vitalidad social, debería descansar no solamente en cortar con la dependencia de aliados políticos que operen como benefactores del régimen de la Isla, sino en una transición hacia un acceso abierto al sistema de distribución y comercialización de combustibles.
En ello hizo énfasis Jorge Piñón, investigador no residente del Instituto de Energía de la Universidad de Texas, en un análisis compartido con DIARIO DE CUBA en el cual señala que "para que Cuba tenga un segmento de distribución y comercialización de combustibles abierto, independiente y eficiente, necesita reestructurar su actual modelo monopolístico de la cadena de valor petrolera".
¿A qué se refiere Piñón con esto? Pues a la reforma de un modelo que hoy maneja el Estado, a cargo de todo el sistema que va desde la importación hasta la distribución y venta final de hidrocarburos.
"Grandes compañías petroleras, como ExxonMobil, Chevron, Shell y otras, mantienen divisiones que abarcan tanto el refinado como la comercialización de combustibles. No obstante, este sector empresarial también incluye distribuidores y comercializadores independientes de combustibles organizados como pequeñas y medianas empresas (MIPYMES) cuyo negocio principal es, precisamente, la comercialización de combustibles", apunta Piñón.
"Estas empresas suelen adquirir combustibles de refinerías o de comerciantes mayoristas, transportándolos, almacenándolos y revendiéndolos posteriormente a través de canales mayoristas o directamente a los consumidores mediante estaciones de servicio (gasolineras)".
De acuerdo con la opinión de Piñón, para que lo anterior sea viable se requiere "un sistema logístico de acceso abierto y un marco de transporte por transportista", más una "racionalización del sector de refinado de crudo".
"Cuba debería eliminar progresivamente las operaciones de refinado de crudo y convertir los emplazamientos existentes en terminales de transporte común de petróleo de acceso abierto. Esta transición modernizaría el sistema de suministro de combustible del país, reduciría los impactos medioambientales y permitiría un mercado competitivo de combustibles aguas abajo, dentro de un modelo económico descentralizado".
Recuerda Piñón que las tres refinerías cubanas (la Ñico López, antigua Exxon/Shell, de La Habana; la de Cienfuegos, y la Texaco/Chevron de Santiago de Cuba) "sufren de severas limitaciones tecnológicas y operativas, que requerirían la inversión de recursos y tiempo de los que el país actualmente no dispone".
Estas industrias cuentan en su mayoría con más de 60 años de explotación, "y han experimentado poca o ninguna inversión de capital importante". También "carecen de unidades modernas de conversión como craqueo catalítico, coqueado e hidrotratamiento", y tienen "una estructura de rendimiento de producto pobre; producen un 54% de fuelóleo con alto contenido de azufre y solo un 34% de productos de alto valor como diésel, queroseno a chorro y gasolina".
Hay que sumar a ello que "no pueden procesar eficientemente crudos pesados y con alto contenido de azufre. Esto les obliga a depender de grados más caros de crudo ligero o mediano, como el Mesa 30 (Venezuela), Istmo/Olmeca (México) o Urales (Rusia). Esto reduce la flexibilidad operativa y comprime los márgenes".
Finalmente, según Piñón, "las refinerías afectan significativa y negativamente al medio ambiente, produciendo contaminación del aire, del suelo y del agua".
¿Qué alternativa aplicar? "En lugar de invertir miles de millones en modernización de refinerías, enfrentándose a numerosas prioridades en competencia, Cuba podría reutilizar los sitios existentes como terminales de importación, almacenamiento y distribución de productos petrolíferos. Estas instalaciones funcionarían como una infraestructura de transporte común de acceso abierto, permitiendo a múltiples proveedores de combustible importar y distribuir productos en todo el país", dice el analista.
Para Piñón, un modelo a atender es el de Puerto Rico, "donde todas las refinerías cerraron entre 1992 y 2009. Los antiguos emplazamientos se convirtieron en terminales de almacenamiento y distribución de combustibles petrolíferos, permitiendo que la isla dependiera de productos refinados importados en lugar de refinados locales. Este modelo redujo el riesgo medioambiental, mejoró las estructuras de costes y simplificó la logística del combustible".
Señala Piñón que el monopolio estatal cubano, que se basa en CUPET (Unión Cuba-Petróleo) y CIMEX S.A. —CUPET se enfoca en la exploración y suministro, mientras que CIMEX opera la red de servicentros—, posee y controla "toda la infraestructura logística petrolera, incluyendo oleoductos, terminales marítimas, almacenes, terminales de distribución y centros de venta de gasolina de conveniencia".
"Si en el futuro adoptara un modelo económico descentralizado, Cuba podría implementar un sistema logístico petrolero de acceso abierto, disponible para todos los distribuidores, basado en los principios de transportista común. Ejemplos de estos sistemas incluyen a Exolum, en España, y Colonial Pipeline, en Estados Unidos".
"La mayoría de los transportistas comunes operan bajo supervisión regulatoria y ofrecen transporte abierto al público, no solo para los productos de sus propietarios. Están obligados a atender a todos los transportistas cualificados de forma justa, basada en su capacidad, bajo términos y condiciones contractuales. Cobran tarifas reguladas por transporte, a menudo por unidad o por barril. Los cargadores pueden utilizar el servicio según sea necesario y, en general, solo pagar por la capacidad utilizada, sin asumir compromisos a largo plazo", apunta.
En caso de adoptarse semejante modelo en Cuba, "se podrían adoptar regulaciones antimonopolísticas, por ejemplo, donde entidades físicas, privadas o corporativas puedan poseer directa o indirectamente no más del 25% del capital o derechos de voto de los transportistas ordinarios y la suma de las ventas en volumen directo o indirecto de la cuota de mercado de los accionistas no supere el 45%, como en el modelo español".
Señala Piñón que "lo más probable es que en un futuro modelo económico descentralizado se necesite un sistema de transporte de combustible por transportista común para permitir que distintas marcas y proveedores compitan en igualdad de condiciones".
Por otro lado, "la transición a un sistema de importación basado en terminales reduciría la necesidad de costosas modernizaciones de refinerías, reduciría los riesgos medioambientales, aumentaría la fiabilidad del suministro y permitiría múltiples marcas de combustible competidoras".
Recuerda Piñón que Cuba posee ya "una red nacional de puertos petroleros que podría apoyar este modelo: Mariel, La Habana, Matanzas, Nuevitas, Moa, Santiago de Cuba, Cienfuegos y Nueva Gerona. Estas ubicaciones, junto con una docena de terminales de distribución local actualmente propiedad y operadas por CUPET, podrían servir como columna vertebral de un sistema nacional de distribución de combustible de acceso abierto".
Este modelo, una vez desplegado, crearía "un mercado en el que grandes empresas internacionales de petróleo y refinado puedan operar con el apoyo de una clase independiente de mayoristas y distribuidores", finaliza Piñón.
En enero último, el propio autor señaló que Cuba podría adquirir los combustibles que necesita su economía en los propios EEUU, puesto que si bien "el Gobierno de los Estados Unidos no tiene una compañía estatal de petróleo para suministrar y comercializar combustibles en Cuba, sí pudiera otorgar una licencia a compañías petroleras para venderle (a crédito o en efectivo) combustibles a CUPET y comercializarlos a través de su monopolio de CIMEX".
"Especulamos que con esta licencia sería muy probable que importantes compañías de trading europeas, y no las petroleras multinacionales, pudieran actuar como intermediarios, manejando esta compleja cadena de suministro y logística, como recientemente se ha hecho para que dos de ellas comercialicen el petróleo venezolano", apuntó.
Piñón subrayó que él mismo ha abogado "en varios círculos políticos y privados por la futura privatización del sector petrolero cubano; esto, dentro de un modelo económico descentralizado, donde el Gobierno haya privatizado todos los activos petroleros en las fases posteriores a la producción de petróleo crudo; la cadena de comercialización (refinación–logística–comercialización) de CUPET y CIMEX".
"Las leyes de los EEUU se tendrían que modificar para que, bajo este modelo de libre mercado, se permitan las actividades comerciales de empresas petroleras estadounidenses e internacionales en Cuba. Esto permitiría a los futuros operadores (marcas) privados en la Isla abastecerse libremente de combustibles limpios de cualquier país productor y exportador del mundo. Noten que el papel del Estado desaparece dentro de este modelo, con quizás la excepción de un regulador, que gestione la competitividad de precios de los combustibles".
"Habiendo dicho esto, la región del golfo de México de los EEUU es hoy la fuente más económica para que los futuros comercializadores privados suministren a la Isla gasolina, diésel GLP, turbo combustible, lubricantes y combustóleo", subrayó Piñón.
"El 45% de las 132 refinerías que operan en los EEUU se encuentran en la región del golfo de México, con una capacidad de refinación de 9.9 millones de barriles al día, lo que representa el 55% de la capacidad de proceso instalada en el país; ubicadas desde Pascagoula, Mississippi, a Corpus Christi, Texas".
Añadió el investigador que "otra muestra de las ventajas competitivas de la región es que representa mas del 80% de los 6.6 millones de barriles diarios de combustibles al año que exporta los EEUU. También es una importante ventaja la duración de tres a cinco días de tránsito para que un tanquero cubra las aproximadamente 1.000 millas náuticas de Houston a La Habana o Matanzas, comparado con las 4.500 millas náuticas y de 16 a 20 días de tránsito a Cuba de los centros de refinación en el noroeste europeo".
"Decenas de refinerías y operadores de terminales marítimas privados que comercializan marcas internacionales, como Shell, Exxon, Valero, Chevron, Marathon, BP y otras, claramente demuestran la ventaja competitiva de la región del golfo de México frente a otros exportadores en el mundo", subrayó.





















