Editorial: Por una renovación urgente en la Iglesia Católica de Cuba. La Santa Sede carece de motivos para seguir postergando sus decisiones sobre Cuba. Diario de Cuba.
Editorial: Por una renovación urgente en la Iglesia Católica de Cuba
Diario de Cuba
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8 de septiembre de 2026

Ilustración. Diario de Cuba
La Santa Sede carece de motivos para seguir postergando sus decisiones sobre Cuba.
Este 8 de septiembre los católicos cubanos celebran a la Virgen de la Caridad del Cobre, patrona nacional y símbolo cultural de un país con niveles de represión e indigencia sin precedentes.
Obispos, sacerdotes, monjas, laicos y devotos cargan hoy sobre sus hombros el reto de mantener viva la fe cristiana en Cuba, pese a la represión política, la precariedad material y el silencio de un amplio sector de la jerarquía católica. A esta carga se añade el esfuerzo de Cáritas en la distribución de ayuda humanitaria, sobre todo la proveniente de Estados Unidos.
Ante este panorama, la composición actual del episcopado exige dar paso a una nueva generación. Hay cantera donde elegir; sin embargo, el Vaticano no se decide a emprender una renovación exenta de concesiones al régimen de La Habana.
Silvano Pedroso, obispo de Guantánamo-Baracoa, falleció recientemente a los 73 años. Domingo Oropesa, titular de Cienfuegos, ya sobrepasa la edad límite de 75 y padece una grave enfermedad renal.
Adicionalmente, Dionisio García Ibáñez, arzobispo de Santiago; el cardenal Juan García Rodríguez (La Habana); Juan de Dios Hernández (Pinar del Río); Emilio Aranguren Echeverría (Holguín) y Wilfredo Pino Estévez (Camagüey) ya han presentado sus respectivas renuncias por superar los 75 años. El caso de García Ibáñez, una voz moderadamente crítica, es complejo: lleva seis años esperando la jubilación. Y la diócesis de Ciego de Ávila permanece en sede vacante desde hace cuatro años.
La Santa Sede carece de motivos para seguir postergando sus decisiones sobre Cuba. Nadie sabe cómo ni cuándo se presentará el contexto ideal que espera Roma para nombrar prelados que ahora pueden incomodar al régimen.
La Iglesia Católica necesita urgentemente líderes con proyectos, salud y energía para acompañar a los cubanos. Es momento de conceder el retiro a quienes, con sus luces y sombras, han sostenido esa responsabilidad.





















