El apagón es un abuso y un tremendo negocio. En Calabazar los vecinos decidieron salir a reclamar y hacer justicia con sus propias manos tras denunciar la corrupción en la Unión Eléctrica (UNE). Cubanet.

Trabajadores de la Unión Eléctrica (Foto referencial: ACN)
LA HABANA, Cuba ― En Calabazar, una pequeña localidad situada al suroeste de La Habana, los vecinos decidieron salir a reclamar y hacer justicia con sus propias manos tras denunciar la corrupción en la Unión Eléctrica (UNE) que, entre los demás factores asociados, los ha mantenido sin electricidad durante semanas y sin respuesta, a pesar de las constantes quejas sobre prolongados apagones de más de 24 horas en aquellos circuitos cuyos residentes se habrían negado a pagar regularmente la suma de 200 dólares a los trabajadores de la UNE encargados de restablecer o interrumpir el servicio en la zona. Latinosy latinoamericanos
De acuerdo con testimonios de participantes y testigos de los hechos, a palos y pedradas contra uno de los carros de la UNE —a uno de los vehículos le picaron los neumáticos para evitar la fuga— y a gritos contra la corrupción y el abuso, mujeres y hombres acorralaron a dos de los linieros, a los que les encontraron dentro del auto grandes sumas de dinero, en dólares y en pesos cubanos, que presuntamente habían recibido como soborno de residentes y propietarios de negocios de la zona para que sus viviendas o negocios fueran reconectados a alguno de los llamados “circuitos eléctricos priorizados” en las cercanías o, simplemente, por pasar de largo y no ejecutar la desconexión, que desde hace un par de semanas, sin explicación lógica, comenzó a realizarse de modo manual por circuitos, y no a distancia, por bloques.
Pudiera llamar la atención que los hechos ocurrieran el mismo día en que la comisión gubernamental encabezada por el primer ministro, Manuel Marrero Cruz, y por el canciller, Bruno Rodríguez Parrilla, como parte del llamado Consejo de Defensa Nacional, visitara la barriada de La Güinera, a solo unos metros de distancia del lugar de las protestas. Como las de Calabazar y aún más enardecidas, en las últimas semanas han estallado protestas en toda la capital, en especial en aquellos lugares que se corresponden a su vez con una extensa zona de la periferia capitalina integrada, además, por barrios de Boyeros, San Miguel del Padrón y Arroyo Naranjo donde la mayoría de la población clasifica como extremadamente pobre y donde, como consecuencia, muchas personas deben acudir a todo tipo de “inventos” e ilegalidades para sobrevivir.
Aunque las dificultades con las comunicaciones y la conexión a internet —prácticamente nulas en medio de los apagones— no han permitido los reportes en tiempo real, la misma Güinera ha sido protagonista por estos días de protestas masivas contra los abusivos apagones que tienen como trasfondo la corrupción en la UNE más que el déficit de generación eléctrica. Hombres y mujeres que ya no se conforman con pedir luz y agua han protagonizado cacerolazos, han prendido fuego a la basura acumulada en las calles y han comenzado a reclamar libertad y el fin de la dictadura en marchas que, por la dimensión que han tomado, han terminado en enfrentamientos con la Policía.
En un tramo de la carretera de El Cuervo, muy cercano a Mantilla, los pobladores impidieron la desconexión del circuito cercando con sus cuerpos el carro de la UNE. En Callejas, otra localidad bastante cercana, vecinos entrevistados por CubaNet denunciaron la corrupción de trabajadores de la UNE que, quizás amparados en la impunidad que les garantiza algún directivo, no se esconden para pedir un pago en dólares por reconectar circuitos y hasta para solucionar la rotura de un transformador.
“Descaradamente nos pidieron que organizáramos una colecta entre los vecinos para ponernos el transformador. Nos pedían 2.000 dólares”, denunció una mujer a la que le hicieron directamente la propuesta por ser residente en el lugar, además de propietaria de una cafetería en la Calzada de Güines.
“Vinieron un día y se llevaron el transformador, que estaba bien. No estaba roto. Después regresaron a decir que lo podían poner si pagábamos, es decir, lo secuestraron para pedir un rescate. Ya el abuso es a la cara”, comentó otro vecino, que además alegó que tanto el presidente del Consejo como el Gobierno municipal han recibido las quejas de varios pobladores y hasta el momento no han dado respuesta ni han emprendido acciones.
“Parece que están esperando a empaparse del soborno o a que esto se ponga feo y uno termine matando a uno de ellos en la desesperación”, advierte el mismo hombre, un paciente cardíaco que ha sufrido apagones de más de 36 horas y “alumbrones” de apenas dos o tres horas, lo que se traduce en alimentos echados a perder en los refrigeradores apagados, en noches sin dormir por el calor y los mosquitos, en enfermedades por causa de las aguas sin hervir.
En el Reparto Eléctrico, otro barrio en las cercanías de Calabazar, con cortes de electricidad de más de 24 horas en algunos circuitos, igualmente las protestas han reflejado los niveles de desesperación de sus pobladores, más cuando las diferencias son escandalosas entre las zonas enmarcadas en circuitos priorizados —en tanto albergan instalaciones militares, como el Estado Mayor del Ejército Occidental, y la lavandería que presta servicios al turismo y a las propias unidades militares de La Habana, perteneciente a GAESA— y aquellas manzanas que no han podido pagar el soborno o que no albergan directivos de la UNE, como han denunciado los pobladores ya en las calles o en redes sociales.
“Se llevaron el transformador, dicen que para ponerlo en El Cotorro. Ahora dicen que si compramos uno, lo ponen”, denunció una vecina que dice haber presentado quejas en todas las instancias del Gobierno durante semanas y que, como respuesta, solo se han reído en su cara.
“Los negocios particulares, panaderías y cafeterías que han pagado tienen luz, pero donde no han podido sacar dinero hay apagón todo el día”, comentó una joven madre que incluso fue amenazada por un agente de la Policía con ir a prisión si continuaba publicando denuncias en redes sociales sobre la presunta complicidad de los trabajadores de la UNE, encargados de realizar los cortes eléctricos, con las autoridades del territorio y directivos de la empresa, cuyas viviendas “casualmente siempre están en circuitos priorizados”.
Comentarios a las publicaciones realizadas a partir de los sucesos de Calabazar dejan claro que no se trata de un caso aislado de corrupción, como intenta justificar el “comunicado oficial” de la UNE publicado este sábado 18 de julio, sino de una práctica normalizada y bien conocida por los directivos de la Unión Eléctrica, que además era consciente de los problemas (y “beneficios” para unos pocos desalmados) que traería consigo el rediseño de los apagones por circuitos, de modo manual, en vez de por bloques.
Trabajadores de la propia UNE, entrevistados por CubaNet bajo condiciones de anonimato, han confirmado que se trató de una decisión política, orientada por el Partido Comunista y encaminada a evitar manifestaciones masivas, en tanto un bloque abarca más territorio y población que un circuito, pero que evidentemente no está funcionando como la concibieron y ha dado pie a nuevas formas de corrupción, además de las ya existentes. Al menos en las dos últimas semanas, la medida ha dado pie a que las protestas escalen a episodios de violencia cuando los reclamos no son escuchados, lo que revela la evidente complicidad de las autoridades.
El episodio de Calabazar es una muestra perfecta de esas sospechas. Mientras la UNE promete que emprenderá acciones contra los dos trabajadores acusados de corrupción y pretende que creamos que se trata de un caso aislado, hemos constatado que en la zona de la protesta, bajo acusaciones de “vandalismo”, “atentado”, “sabotaje” y “acciones contra la seguridad del Estado”, la dictadura ha desplegado un operativo policial y ha realizado una decena de detenciones arbitrarias de ciudadanos cuya única acción ha sido reaccionar al abuso y cuyo gran mérito fue denunciar la corrupción, visibilizar el hecho con pruebas irrefutables y tomar acciones directamente cuando las instituciones que deberían hacerlo se han reído en sus caras. Cuba necesita más gente digna y guerrera como la de Calabazar.





















