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NO ES MI PROBLEMA, ES TU PROBLEMA. Por Eloy A González. BuenavistaVCuba.

NO ES MI PROBLEMA, ES TU PROBLEMA.
Por Eloy A González
BuenavistaVCuba
13 de agosto de 2026

A veces una frase basta para desnudar la realidad de un país entero. Y en el caso de nuestra #Cuba, la verdad es esta: el problema no es si nos gusta o no bailar; es que, históricamente, “nos ha tocado bailar con la más fea.”

Y cuando uno se encuentra con un texto que lo dice sin rodeos, sin consignas y sin la anestesia de la costumbre, entiende que hay lecturas que no solo iluminan: también despiertan.

Hoy comparto lo mejor que he leído en el día: un artículo publicado en un prestigioso sitio de análisis cubano, escrito por Ana León y titulado:

“Ni Delta Force, ni marines, ni Screaming Eagles: El problema de Cuba es exclusivamente nuestro.”

Un texto que desmonta fantasías, rechaza la espera de salvadores externos y devuelve la responsabilidad —toda— al sujeto histórico que la ha evadido por décadas: nosotros mismos.

Al final incluyo el enlace y un video que muestra la otra cara del drama: la gozadera perpetua, la fiesta como refugio, la enajenación convertida en paisaje cultural mientras el país se hunde. Dos piezas que, juntas, revelan la contradicción más dolorosa de la Cuba contemporánea.


Porque, como dijo el Comandante en Jefe: “Nosotros no le decimos al pueblo cree, sino lee, estudia.”
Y porque —si no nos ponemos de verdad pa’ esto— los 62 mil milenios serán algo más que un grito destemplado en la voz de una pésima intérprete: serán la prolongación infinita de nuestra irresponsabilidad colectiva.

Lea. Mire. Piense.

El problema es nuestro… y también la solución.

Esto dice Ana León en su Artículo:

Estos casi setenta años bajo una opción política que, habiendo demostrado con creces su fracaso, persiste en mantenerse, es problema nuestro. El hambre, los apagones, el litro de aceite y el cartón de huevos impagables, la dolarización, los hospitales inmundos y las farmacias desabastecidas son asunto nuestro. Las madres con sus hijos cargados de pomos vacíos, tocando puertas y pidiendo agua potable, son un drama nuestro. Los niños vendiendo panes, aguacates, hielo, o recogiendo materias primas para ayudar a su familia, son responsabilidad nuestra. La delincuencia juvenil que se multiplica como consecuencia del avance de la pobreza, es una urgencia nuestra. El chivato de la cuadra, que avisa a la policía cuando la protesta se pone caliente, es negligencia nuestra. Las personas que, agotados todos los medios a su alcance para sortear esta existencia miserable, enloquecen de un día para otro, o se suicidan, son parte del horror al que asistimos a diario. Los hijos que se van, los nietos que se crían lejos, son dolores nuestros, no de Marco Rubio, no de Trump ni de Díaz-Canel, ni de los Castro.

https://new.cubademocraciayvida.org/article/59508?


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